Microsoft logró que la UE clasifique como secreto el impacto ambiental de sus servidores
Microsoft y DigitalEurope presionaron exitosamente a la Comisión Europea para ocultar el consumo de agua y energía de sus data centers. Una investigación revela que las exigencias corporativas fueron copiadas directamente en la normativa de eficiencia energética.
Una investigación del consorcio Investigate Europe ha revelado que Microsoft y el grupo de cabildeo DigitalEurope presionaron con éxito a la Comisión Europea para clasificar como confidencial el consumo individual de agua y energía de sus instalaciones tecnológicas. Los legisladores integraron casi literalmente las exigencias corporativas en las reglas de la Directiva de Eficiencia Energética de la Unión Europea.
A principios de 2024, Microsoft y DigitalEurope —asociación que incluye a Amazon, Google, Apple y Meta— enviaron enmiendas idénticas durante una consulta pública. Ambas organizaciones exigieron clasificar la información de cada data center como secreto comercial, buscando bloquear incluso las peticiones por ley de transparencia. En marzo de 2024, la Comisión publicó el texto final del Acto Delegado, que en su Artículo 5 exige textualmente que "la Comisión y los Estados miembros afectados [deben] mantener confidencial toda la información y los indicadores clave de rendimiento de los centros de datos individuales".
"El hecho de que la Comisión copiara y pegara una enmienda de Microsoft es indignante", criticó Bram Vranken, investigador del Corporate Europe Observatory, una ONG que rastrea el cabildeo en Bruselas. "¿A quién representa realmente la Comisión: a las Big Tech o al interés público?"
A principios de 2025, un alto funcionario europeo recordó por correo electrónico a las autoridades nacionales su obligación de mantener ocultos estos registros. Como resultado, hoy solo existen reportes con resúmenes nacionales agregados. Diez juristas consultados por los periodistas advirtieron que este blindaje viola el Convenio de Aarhus, un tratado internacional que garantiza el acceso público a datos ecológicos. "En dos décadas, no recuerdo un caso comparable", señaló Jerzy Jendrośka, profesor de la Universidad de Opole.
El silencio regulatorio llega en un momento crítico para la infraestructura de hardware en Europa. El continente planea triplicar la capacidad de sus centros de datos en los próximos cinco años con una inversión esperada de 176,000 millones de euros. Sin embargo, las propias cifras de la Unión Europea muestran un déficit en la rendición de cuentas: solo el 36% de los data centers elegibles —aproximadamente 770 instalaciones— han reportado estadísticas operativas. Apenas el 80% de esa información entregada se considera precisa o confiable.
La Comisión Europea rechazó dar una postura oficial. Un funcionario defendió bajo anonimato que la dependencia "analizó los comentarios y adoptó un texto que los refleja, como es práctica habitual". Por su parte, Microsoft declaró que "apoya una mayor transparencia en torno a los centros de datos" al mismo tiempo que "protege la información comercial confidencial".
La investigación también confirmó que Microsoft solicitó "limitar los plazos" a las autoridades de la UE el pasado octubre para acelerar los permisos de construcción de nuevas instalaciones, evidenciando un patrón de influencia corporativa sobre los procesos regulatorios europeos.